Viñas de la agricultura familiar cosechan nuevas oportunidades gracias a estrategia que impulsa INDAP
Prensa Indap
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La inquietud por generar una oferta amplia que reivindica antiguas preparaciones y asume nuevas tendencias, y dinámicas modernas de mercado, dan fruto para viticultores de baja escala y alta calidad decididos a seguir con sus parras. Asesoría agrícola y enológica, inversiones y redes, aporta INDAP para ese objetivo.
El mapa de la viticultura en Chile se extiende como la variedad de propuestas y las estrategias de negocios. Ante un escenario cambiante en clima y consumos que presiona al sector, numerosas viñas de la agricultura familiar amplían su horizonte con producciones cargadas de terruño, patrimonio y esa calidad única que otorga el trabajo diario, personal y “cariñoso” con las parras y los procesos hasta la botella.
La presencia habitual y más protagónica en ferias y fiestas del vino, los premios en concursos especializados que además reconocen esa calidad en valles lejanos que estaban fuera del mapa productivo del último siglo, y los nuevos clientes que suman incluso en el exterior, son señales de la vitalidad de estas bodegas familiares.
Con una creatividad a prueba de tormentas e incendios y a las brechas que bloquean todo en la ruralidad, viñas familiares y asociativas de baja escala y afincadas en el campo se encumbran en el circuito comercial gracias a sus saberes y entusiasmo, y al empuje focalizado que hace más de 20 años les brinda INDAP.
“Este vino proviene de una cooperativa formada por 14 pequeños productores del Itata, en Guarilihue y esta es su primera exportación internacional”. Con una poco afinada pronunciación “de esa parte del sur de Chile”, por la que pidió “disculpas”, y una botella en el set, el conductor de un programa sobre vinos de la TV sueca dio así la bienvenida en 2024 al Moscatel Moscin 2022 recién llegado desde Ñuble a Estocolmo y que según el diario Dagens Nyheter era uno de los 3 mejores vinos blancos que se ofrecerían en febrero en los 120 locales de la Systenbolaget, el monopolio estatal de tiendas de licores en Suecia.
La Empresa Asociativa Campesina Moscin de Coelemu, formada 10 años antes por pequeños viñateros que saltaron a la vinificación, instaló en ese país 4 mil botellas de su moscatel de Alejandría -una de las cepas patrimoniales de la viticultura en Chile-, luego de ser electa como proveedora por el comprador estatal sueco que consideró la calidad, el origen y los estándares de respeto ambiental y laboral.
Ese negocio marcó un hito en la internacionalización del Valle del Itata, definido en esa transmisión sueca como “una región única, pero relegada a la producción masiva”, y de los vinos campesinos que refuerzan sus propuestas en todo Chile.
La exportación es el más reciente de los desafíos que se han propuesto algunos de los más de 4.000 viñateros de la Agricultura Familiar Campesina que tienen a INDAP como un pilar fundamental en el campo y que hace casi dos décadas puso en marcha una estrategia de desarrollo cruzada por la sostenibilidad productiva, tecnologías y saberes complementarios y menor distancia con los consumidores.
Giras técnicas, ruedas de negocios, plataformas de venta en línea y hasta estrategias de exportación, como la de 7 viñas de Ñuble que en un inédito esfuerzo asociativo han enviado sus botellas para su promoción en China y ya miran a Estados Unidos, encuentran respaldo en programas de INDAP como el de Asociatividad Económica (PAE) o Gestor Comercial.
Maquinaria, especialistas y sellos
Cubas de acero inoxidable, sistemas modernos de control de temperatura y hasta laboratorios para asegurar la pureza, además de sistemas de riego eficiente, son algunas de las herramientas aportadas por INDAP al sector en estos años a través de diversos programas. En 2025 la inversión para esto fue de $1.613 millones.
La incorporación de enólogos a los procesos en estas bodegas, tal como en la industria, ha sido otra las claves para este crecimiento. Uno de ellos es el francés avecindado en Chile, Arnaud Hereu, que hoy recorre viñas de O´Higgins y Maule y celebra que “con pocas herramientas hacen vinos increíbles porque tienen tremendas uvas, tremendos viñedos y porque tienen la pasión. Y todo cuando lo haces con amor es mejor. Tú tienes todo en las viñas campesinas”.
Territorio extendido, nuevos tragos y medallas
La mayor concentración de viñas de la agricultura familiar -según la cobertura de INDAP- sigue estando en Ñuble con 1.995 productores y Maule con 808. Sin embargo, el mapa nacional antes limitado entre Atacama y Biobío, hoy parte en el norte en el Valle de Codpa, en Arica y Parinacota, se desvía al interior del desierto hasta Pica, en Tarapacá, y alcanza al Valle de Cautín por el sur, en La Araucanía.
Clásicos tintos y blancos, chicha, pipeño, pajarete, aguardiente y piscos, son producciones en el origen de estas viñas. Vinos reservas y espumantes naturales, sumaron luego a su oferta y hoy avanzan en las nuevas tendencias como los tragos frescos y con menos alcohol como la sangría y el cóctel de uvas, destilados como el gin y licores como el brandy. El horizonte crece, además, de la mano de acreditaciones de producción limpia, buen trato laboral, comercio justo o enoturismo como las fiestas de vendimia cada vez más populares.
Con calidad, novedad e identidad asegurados, estos productores fueron invitados a lucir sus creaciones en concursos de cata locales e internacionales para validar, celebrar logros y corregir fallas. La experiencia más relevante ha sido la de Catad´Or Wolrd Wine Awards que desde 2017 -gracias a una alianza con INDAP- ha contado con la participación de 524 viñateros con 1.071 etiquetas: en total han obtenido 239 medallas y en aumento desde las 9 logradas en esa primera versión hasta las 41 que recibieron medallas en 2025.
El Doña Elita Cinsault 2025, de la Viña Doña Elita –Ránquil-, se alzó con ese trofeo en la última edición. “Me aburrí, porque estábamos regalando la uva”, contó en esa ocasión la productora Lirta Fierro, consultada por la decisión de vinificar con calidad que asumió 10 años antes. “Siento una alegría muy grande porque veo los resultados de mi esfuerzo con esta viña y esta bodega tan chicas”, agregó, entre los flashes de las cámaras en esa noche estelar en el Monticello, sobre el reconocimiento que le dieron los jueces de Catad´Or.